“Eran tantas las horas que él se pasaba acurrucado frente a los restos olvidados de aquella Aceña, que poco a poco fue mimetizando sus sentimientos en aquel río. Donde se desbordaba, Escribiendo con locura a su medio limón, ACIDA dama, que le habitaba con tanto desaire el alma desde hacía ya varias limonadas. Él estaba […]
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