LEÑE QUE TARDE ME SIENTO. “En el fondo del infierno gira la aceña frunciendo el ceño del molinero, cual si hubiera tomado de postre un agrio limón en lugar del habitual brebaje que se envició a trasegar cuando tuvo que abandonar el libertinaje obligado al escuchar el reclamo real ¡hala que los mozos de remplazo […]
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